DAMA SOÑADA
(Soneto alejandrino)
De aquel carruaje de oro, bajó la primavera
venía de ese mundo bello y desconocido,
de rosales frondosos el néctar ha bebido
y cual rocío puro, dejó esencia a mi vera.
Que en mi valle se quede, hasta que yo me muera
esa dama tan gentil que sedosa ha vestido
con velo transparente, de hondo cielo ha venido
a llenar con sus flores el vergel de aquella era.
Dama de dulces sueños, ¡Cuánto amo tus colores!
y el trinar de las aves, que me dan ilusión
primavera que traes a mi umbral tus amores.
Primavera que arrullas, mi casto corazón
han de tener tus manos, lo suave de las flores
y has llegado con lumbre a mi oscura mansión.
INGRID ZETTERBERG
Derechos reservados
de la Autora


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